Deficiencias nutricionales en la niñez


Escrito por: Dra. Raquel Castillo Azofeifa, M.Sc

Durante todas las etapas de la vida se espera tener una alimentación saludable, pero, qué es una alimentación saludable?

Es aquella que se adecúa a la edad, sexo y etapa del individuo y que suple las necesidades energéticas de macronutrientes (carbohidratos, grasas y proteínas) y micronutrientes necesarios. También se dice que una alimentación saludable debe de ser variada, balanceada y acorde a los gustos del individuo.

Durante la niñez se experimentan diversos cambios al enfrentarse a la introducción de los alimentos y desde etapas tempranas se empieza a observar como los niños tienden a tener gustos por algunos alimentos y aversión por otros. Sin embargo, hay que entender que son etapas y que si muchos de esos alimentos no gustados se vuelven a introducir en otro momento es probable que sean aceptados.

El problema surge cuando se deja que el niño consuma solo un grupo de alimentos o no se le tiene la suficiente disponibilidad de alimentos para que pueda seleccionar de una gran variedad y adquirir todos los nutrientes necesarios. Aquí es cuando se empiezan a presentar deficiencias nutricionales y en muchos casos la temida malnutrición. La malnutrición es un cuadro clínico caracterizado por una alteración en la composición de nuestro cuerpo, ocasionado por un desequilibrio entre la ingesta de nutrientes y las necesidades nutricionales básicas. Esto quiere decir que un niño puede presentar malnutrición cuando tiene deficiencia de nutrientes y tener un peso y estatura adecuada. Por otra parte el sobrepeso y obesidad que se ha incrementado en la niñez en los últimos tiempos también es un problema de malnutrición.

La niñez actual tiende a presentar deficiencias en fibra, zinc, hierro, calcio, vitamina E, y vitaminas del complejo B debido a que dentro de sus hábitos nutricionales no existen muchos alimentos fuente de estos nutrientes. Por otra parte muchos de estos niños tienen un  alto consumo de  grasas saturadas y grasas trans (papas fritas, helados, pizza, quesos procesados, alimentos de paquete y repostería) y azúcares refinados (jugos azucarados, gaseosas, chocolates y confites) los cuales aportan muchas calorías y pocos minerales y vitaminas.

La deficiencia de zinc en la niñez puede producir baja estatura, deterioro de la función inmunológica, disfunción cognitiva, falta de apetito, pérdida del pelo, diversas lesiones en la piel e infecciones recurrentes. Esta deficiencia en particular es la responsable de que los niños se enfermen frecuentemente, que tengan muchas infecciones respiratorias con recaídas y que les cueste sanar heridas.

Un estudio reciente demostró que la deficiencia cognitiva y la disfunción mental generada por deficiencias nutricionales y en especial el zinc hace que los individuos desarrollen estados de humor y emocionales inadecuados y muchos de ellos les cuesta manejar el estrés y ser tolerantes ante las presiones de la sociedad. En este estudio se demostró que muchos de estos individuos jóvenes incluso se convirtieron en criminales.

Con respecto a la deficiencia de las vitaminas del complejo B los síntomas más comunes son la depresión, pérdida de la memoria, miedo, ansiedad, cambios de ánimo, discapacidad para manejar el estrés, fatiga, nerviosismo y falta de concentración. De aquí es donde surge la asociación de la deficiencia del complejo B con el Déficit Atencional con Hiperactividad.

Por otra parte la vitamina E es uno de los antioxidantes más importantes en el organismo ya que este ayuda a combatir los radicales libres de las células. Si existe deficiencia de este nutriente, es probable que el niño presente: alteración en la coordinación, daño de los nervios, debilidad muscular e incluso daño en la retina. Este tipo de deficiencia se da más en niños que tienen problemas con la absorción de grasas como aquellos que presentan problemas hepáticos o fibrosis quística.

El hierro es uno de los nutrientes más escasos en la dieta del niño y el adolescente, ya que se encuentran en desarrollo y crecimiento y sus necesidades se ven aumentadas.

El cuerpo necesita hierro para fabricar la hemoglobina. Si no hay suficiente hierro disponible, la producción de hemoglobina es limitada, lo cual afecta la producción de las células rojas de la sangre. Una disminución en la cantidad normal de hemoglobina y células rojas en el torrente sanguíneo se conoce como anemia.

La anemia produce cansancio, debilidad, piel y membranas pálidas, irritabilidad, inapetencia y mareos.

Los niños que padecen de anemia tienden a tener una actividad voluntaria y atención disminuidas. Sin embargo los síntomas se pueden revertir con suplementación o con la ingesta de alimentos fuente de hierro.

La deficiencia de calcio en niños, unido al sedentarismo puede impedir el desarrollo completo del esqueleto y la adecuada mineralización de los huesos. Todo esto puede provocar un crecimiento retardado y el riesgo de adquirir osteopenia y osteoporosis en la edad adulta. 

La mejor manera de combatir la deficiencia de calcio en niños es incorporándoles alimentos fuente de calcio en su dieta como los quesos, yogurt y leche. Si el niño es intolerante se puede optar por productos fortificados de soya como la leche, yogurt y tofu y además añadir un suplemento mineral que ayude a cumplir con las recomendaciones diarias. El papel de la fibra es muy importante durante la niñez pues este nutriente ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como las enfermedades cardíacas, obesidad, diabetes, dislipidemias (lípidos altos en sangre) y cáncer de colon las cuales se están empezando a padecer cada vez a menor edad en la etapa adulta. En general la desnutrición de micronutrientes  durante la niñez provoca un crecimiento y desarrollo retardado además de presentar bajo rendimiento escolar y menor inteligencia. A continuación encontrará cuáles alimentos tienen mayor cantidad de los nutrientes citados, las recomendaciones diarias para la niñez y un ejemplo con alimentos de la recomendación diaria:

 

Nutriente

Alimentos fuente

Recomendación diaria en niños

Ejemplo de recomendación diaria

Fibra

Cereales integrales, frutas, vegetales y leguminosas (frijoles, lentejas y garbanzos)

1 a 3 años: 19 g

4 a 8 años: 25

Varones 9 a 13 años: 31 g

Niñas 9a 13 años: 26 g

 

1 taza de frijoles negros+½ taza de arvejas+1 oz cereal con fibra+1 pera pequeña

Zinc

Carnes de res y pollo, ostras, leguminosas, yogurt, almendras y nueces

10 mg

½ de garbanzos + 3 oz de carne roja+ 1 oz de queso + 1 taza de vainicas + 2 tajadas de pan integral

Calcio

Lácteos, frijoles blancos, espinaca, brócoli, garbanzos, tortillas de maíz, jugos de naranja fortificado y productos de soya fortificados

800-1000 mg

 

1 taza de leche descremada + 1 oz de queso + una taza de yogurt

Vitamina E

Nueces, semillas, aceitunas y aceites de maíz, girasol y soya

9 IU o 7 mg TE

1 oz de almendras o 1 taza de cereal fortificado

Hierro

Carnes rojas, leguminosas, frutas secas (pasas, dátiles) y cereales integrales

10 mg

½ taza de lentejas + 3 oz de carne roja + ½ taza de frijoles

Complejo B

Lentejas, espinaca, arvejas, almendras, bananos y cítricos

Folato: 400 mcg

Niacina: 16 mg

Riboflavina: 1.2 mg

Tiamina: 1 mg

B6: 1.2 mg

B12: 2 mcg

½ taza leguminosas o cualquier cereal integral fortificado + 1 taza de espinaca hervida

Es importante establecer prácticas saludables de alimentación durante la niñez y los primeros años de la adolescencia. Los hábitos de alimentación sana son los que evitarán que el niño y el adolescente padezcan de cualquier deficiencia nutricional, ayudándolo así a crecer y desarrollarse mental y emocionalmente de una manera normal.

Los patrones de alimentación y de ejercicio que se adopten durante los primeros años de vida serán los que establezcan los hábitos para toda la vida y los que pueden llegar a significar la diferencia entre la salud y la enfermedad en los años venideros.

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